Tras haber investigado Humacyte (NASDAQ:HUMA) la semana pasada, hoy retomamos el estudio de Viking Therapeutics (NASDAQ:VKTX) y sus moléculas en desarrollo.
Viking Therapeutics tiene varias moléculas en desarrollo, la más prometedora de ellas VK2735, de la que hablamos hace un par de semanas. Puedes leer el estudio aquí:
Hoy nos centraremos en su segundo activo más valioso, VK2809, y explicaremos por qué, a pesar de tener un buen potencial de mercado, parece que los esfuerzos de la compañía no parecen estar centrados en llevarlo a mercado.
Al lío.
Introducción
VK2809 se trata de un análogo del receptor de hormonas tiroideas y está siendo desarrollado para tratar el hígado graso en pacientes con síndrome metabólico.
Ciencia
Las hormonas tiroideas son moléculas con un papel esencial en el desarrollo fetal, la salud cardiovascular, la maduración del cerebro y el mantenimiento del metabolismo. Los primeros indicios de que estas moléculas podían ser útiles para modular el metabolismo vinieron de la observación de que los pacientes que producían un exceso de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) tendían a perder peso y presentar bajos niveles de colesterol. Esto lo conseguían por varios mecanismos:
- Incrementan el consumo energético directamente a través de un mayor consumo de ATP y termogénesis, e indirectamente mediante la estimulación de la actividad y biogénesis mitocondrial.
- Promueven la captura de colesterol en sangre y la activación de varias enzimas implicadas en su procesamiento y excreción en la bilis.
Desarrollar análogos de hormonas tiroideas (denominados tiromiméticos) podría ser interesante en indicaciones como la obesidad o el hígado graso, una idea similar a lo que se intenta conseguir con la estimulación del receptor de glucagón en los los triples agonistas de los receptores de GLP-1/GIP/Glucagón.
Sin embargo, una cosa es la teoría, y otra la práctica. La biología es muy perra, y muchos tejidos tienen receptores de hormonas tiroideas. El problema de usar tiromiméticos clásicos para tratar la obesidad es que te cargas el corazón y los huesos. Una pastilla de este estilo no pasaría ningún filtro regulatorio. Había que buscar formas de reducir los efectos secundarios.
Un primer intento consistió en aprovechar una diferencia entre los receptores de hormonas tiroideas. Resulta que las hormonas tiroideas actúan a través de dos receptores:
- El receptor de hormonas tiroideas alpha (TRalpha), que se expresa en el corazón y los huesos
- El receptor de hormonas tiroideas beta (TRbeta), que se expresa en el hígado, los riñones, la glándula pituitaria y el cerebro.
Conseguir un fármaco que activara selectivamente el TRbeta ya sería un avance. Y esto es precisamente lo que intentaron compuestos como el Sobetirome o el Eprotirome, que eran específicos del receptor beta.
Aunque prometedores, estos fármacos siguieron teniendo efectos secundarios indeseados. La especificidad por el TRbeta solventaba parte del problema, pero obviaba el hecho de que existían más TRbeta distribuidos por el organismo, como en la glándula pituitaria que controla el sistema endocrino. Resultaba esencial encontrar maneras de que se activaran exclusivamente los TRbeta presentes en el hígado.
El primer fármaco que consiguió resolver estos dos problemas fue el Resmetirom, aprobado en 2024 para el tratamiento de la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH). El Resmetirom, desarrollado por Madrigal Pharmaceuticals, cuenta con una selectividad más de 30 veces superior por el receptor beta que por el receptor alpha y una distribución selectiva hacia el hígado. Su administración consigue reducir los niveles de colesterol, triglicéridos y diversos marcadores de inflamación, lo que para un 26 % de los pacientes conlleva la resolución de su hígado graso.
El Resmetirom se ha convertido en la primera molécula aprobada por la FDA para tratar NASH/MASH, accediendo a un mercado de 7.000 M$ que podría multiplicarse por 10 de cara a 2034. Es en este contexto donde entra en juego VK2809, o más bien VK2809A.
Vayamos por partes.
VK2809A fue originalmente desarrollado por Metabasis Therapeutics bajo el nombre de MB07344. Este compuesto era muy similar al Sobetirome, pero en vez de un grupo glioxilo, contenía un grupo fosforilo:
Este cambio no era trivial.
En solución acuosa y a pH fisiológico, el grupo fosforilo se encuentra desprotonado, lo que otorga a la molécula mucha carga negativa. Y las cargas negativas no son amigas de las membranas celulares, por lo que este compuesto tiene muy poca permeabilidad. Ahora veremos por qué esto es importante.
Como el compuesto era muy poco permeable (a propósito), se insertó una modificación en el fármaco para mejorar su biodisponibilidad a costa de reducir su actividad. Es decir, para permitir que al tomarlo en pastilla, pudiera ser absorbido en el intestino y que pasara a la sangre pero sin estar activo todavía. Así es como obtenemos el famoso compuesto VK2809, un pro-fármaco de VK2809A, que es la molécula con afinidad por el TRbeta.
Pero, ¿qué utilidad tiene este pro-fármaco? ¿Por qué añadir un grupo fosforilo que disminuya la permeabilidad para después incrementar la permeabilidad de otra manera? La respuesta está en cómo se metaboliza ese pro-fármaco.
Cuando te tomas una pastilla de VK2809, esta atraviesa el sistema digestivo y se absorbe en el intestino. De ahí, es transportada por el sistema circulatorio hasta el hígado, en un proceso que se conoce como metabolismo de primer paso. Básicamente, el hígado actúa como un filtro que elimina potenciales tóxicos presentes en los alimentos, evitando que se distribuyan por el resto del cuerpo. En este caso, nos aprovechamos de este efecto porque nuestro objetivo es que el fármaco se quede en el hígado y no pase de ahí para evitar efectos secundarios.
El hígado expresa de manera específica una enzima conocida como citocromo P450 que reconoce la parte redondeada en rojo de VK2809, lo rompe, y libera el fármaco activo MB07344:
Así, el proceso sería el siguiente:
- Te tomas una pastilla de VK2809. Como el fármaco tiene buena disponibilidad y se absorbe fácilmente, pasa al torrente sanguíneo. Pero al no tener afinidad por el TRbeta, no ejerce ninguna función.
- El VK2809 llega al hígado, donde la enzima citocromo P450 lo metaboliza y libera la forma activa del compuesto con mucha afinidad por el TRbeta, el VK2809A.
- Como el VK2809A tiene mucha carga negativa, se queda confinado dentro de las células del hígado, donde ejerce su función y a la vez limita los efectos secundarios provocados por activar el receptor beta en otros tejidos.
- Por último, los restos del compuesto se degradan y se eliminan por la bilis, por lo que tampoco se liberan al torrente sanguíneo.
Si me preguntas, una maravilla de ingeniería.
Evidencia preclínica
La evidencia preclínica apoya la teoría.
La afinidad de VK2809A por los receptores de hormonas tiroideas es elevada, siendo ligeramente superior por el TR que por el TR y parecida al del ligando original de ambos receptores, la T3.
A pesar de que el fármaco podría activar también al receptor alpha, la menor afinidad y la confinación del fármaco en el hígado debería producir una activación nula del receptor alpha en el organismo.
En un estudio en ratas, se confirmó que el VK2809 (MB07811) se acumulaba mayormente en el hígado y el tejido graso, mientras que su acumulación era mínima en órganos como el corazón o los huesos unas horas tras su administración:
Al igual que el ligando habitual del TRbeta, la T3 (barras blancas), el MB07811 (barras grises) produjo una respuesta celular similar e incrementó la expresión de varios genes del hígado implicados en el metabolismo de los lípidos (Apartado A), lo que confirmaba que el fármaco funcionaba. Además, este incremento en la expresión de genes diana se producía específicamente en el hígado, sin que se viera incrementos de la expresión ni en el corazón, ni el músculo (apartado B), ni en la glándula pituitaria ni otros órganos.
Es decir, que el VK2809 no solo se distribuía principalmente en el hígado, sino que además no producía efectos más allá de este órgano. De hecho, si atendemos a los efectos cardiacos, también se confirmó que el VK2809 no tenía ningún efecto adverso sobre este órgano: el latido y la frecuencia cardiaca se mantenían sin cambios tras la administración de este fármaco.
Un segundo estudio confirmó la eficacia de VK2809 para tratar enfermedades metabólicas relacionadas con el hígado. En este caso, probaron el compuesto en un modelo de ratón que reproduce la enfermedad de almacenamiento de glucógeno tipo Ia. En esta enfermedad monogénica, se produce un incorrecto procesamiento de la glucosa que deriva en una acumulación de glucógeno y triglicéridos en el hígado, algo que a largo plazo puede derivar en esteatohepatitis y cirrosis. Aunque los datos no son de acceso abierto, el tratamiento con VK2809 mejoró la enfermedad de los ratones a través de una activación de las mitocondrias, la autofagia y la mejora del procesamiento de los ácidos grasos.
En resumen, que si algo nos dicen los datos preclínicos es que el fármaco tiene potencial. Valía la pena probarlo en humanos.
Evidencia clínica
En este momento, seguir la pista del fármaco se vuelve complicado. Metabasis Therapeutics estaba desarrollando varios fármacos simultáneamente, entre ellos MB07811. El fármaco superó con éxito varios ensayos de fase 1: buen perfil farmacocinético y de seguridad, eficacia para reducir los niveles de colesterol, etc. No obstante, a la hora de pasar a ensayos de fase 2, Metabasis se encontraba en una situación financiera delicada tras el fallo de varios ensayos clínicos de otros de sus compuestos. Incapaz de soportar los gastos, el primer ensayo de fase 2 fue suspendido (NCT00879112).
Quiero remarcar que el ensayo de fase 2 no se suspendió por falta de eficacia o problemas de seguridad, sino por falta de fondos. De hecho, Metabasis fue adquirida en 2010 por Ligand Pharmaceuticals. Posteriormente, el fármaco cayó en manos de Viking Therapeutics y fue rebautizado como VK2809 para el tratamiento del hígado graso.
Ensayo fase 2a (NCT02927184)
Este ensayo buscó probar la eficacia de VK2809 en pacientes con hipercolesterolemia (niveles elevados de colesterol "malo") e hígado graso.
Aunque no disponemos de los datos al completo, en la web de VKTX figura que el ensayo se completó con éxito y los pacientes bajaron sus niveles de colesterol en un 20 % aproximadamente y fueron acompañadas de reducciones en el contenido graso del hígado entre un 50-60 %. En cuanto a efectos secundarios, parece que no se reportó ninguno significativo e incluso mejoraron varios indicadores de daño hepático.
Ensayo fase 2b (NCT04173065)
El ensayo de fase 2 VOYAGE buscó ir un paso más allá y examinar la eficacia y seguridad de VK2809 en periodos más largos de tiempo y en pacientes con hígado graso no alcohólico confirmado mediante biopsia. Esto puede parecer trivial, pero es la única manera de confirmar el hígado graso y descartar otras patologías similares, y resulta vital para asegurarse de que el paciente tiene la enfermedad para la que se supone que se va a tratar.
Este estudio, completado a mediados de 2023, contemplaba dos puntos temporales importantes: el primero y clave a las 12 semanas, que demostraría la eficacia del fármaco a corto plazo, y el segundo (y quizás más importante), la desaparición del hígado graso a las 52 semanas. Esto nos serviría para conocer si el fármaco sirve para tratar la enfermedad y/o curarla.
A las 12 semanas, el fármaco demostró una reducción significativa de hasta el 55 % en la dosis más alta:
Los datos son buenos, pese a que se quedan algo rezagados frente a otras opciones. Por ejemplo, la Retatrutida, que está siendo investigada también para el hígado graso, consiguió reducir en hasta un 85 % el exceso de grasa en el hígado. Pero no todo es el número bruto, pensemos que este fármaco sería oral y facilitaría mucho la adherencia respecto a un fármaco inyectado. Además, el dato de la retatrutida esconde que algunos pacientes dejaron el tratamiento por los efectos secundarios que les provocó. Lo veremos en mayor profundidad en la sección de competidores.
Al finalizar el estudio a las 52 semanas, el 75 % de los pacientes mostró una resolución total del hígado graso sin empeoramiento de la fibrosis.
Respecto a los efectos adversos, el VK2809 no mostró efectos secundarios relevantes comparados con el placebo, siendo la mayoría de carácter gastrointestinal. Esto es relevante, ya que el mayor miedo de este fármaco era que produjera alteraciones en el corazón y ni siquiera existen efectos adversos gastrointestinales relevantes.
En resumen, este ensayo de fase 2 demostró que el VK2809 era capaz de reducir el contenido graso del hígado, disminuir el colesterol y resolver el hígado graso con un perfil de seguridad bastante bueno.
A fecha de escribir este análisis, Vikings ha informado de que planea avanzar el fármaco hacia ensayos de fase 3, pero no se ha tomado ninguna decisión oficial.
Probabilidades de éxito
Partimos de las siguientes premisas:
- TR es relevante para el tratamiento del hígado graso.
- VK2809 activa específicamente el receptor TRbeta con alta afinidad.
- VK2809 es eficaz para tratar la acumulación de lípidos, resolver la esteatohepatitis y frenar el avance de la fibrosis.
- VK2809 se acumula exclusivamente en el hígado y no produce efectos adversos severos.
Premisa 1: 100 %
Independientemente del VK2809A, parece que el TRbeta es una diana farmacológica validada para mejorar el procesamiento de las grasas en el hígado y tratar el hígado graso. La propia aprobación de Resmetirom da buena cuenta de ello. Poco más que comentar respecto a esto.
Premisa 2: 100 %
Tenemos evidencia a nivel preclínico que indica que el VK2809A activa específicamente el TRbeta.
Los estudios de afinidad confirman una afinidad órdenes de magnitud superior por el receptor beta respecto al alpha.
El VK2809 no es el primer mimético de hormonas tiroideas que consigue esta especificidad: recordemos que se basa en el Sobetirome, que ya demostró cumplir este objetivo.
Las probabilidades de que esta premisa sea cierta son del 100 %.
Premisa 3: 75 %
Tenemos evidencia a nivel tanto preclínico como clínico de que así es: VK2809 tiene un buen perfil de eficacia para activar la respuesta a hormonas tiroideas en el hígado y reducir los niveles de ácidos grasos y colesterol, y para resolver el hígado graso. Los datos aportados dan a entender que la molécula tendría el potencial de convertirse en la mejor de su clase, pero para ello, tendrá que pasar ensayos de fase 3. Vistos los ensayos actuales, las probabilidades de éxito son altas.
Premisa 4: 75 %
Al igual que ocurre con el punto anterior, el fármaco ha demostrado un buen perfil de seguridad y una baja incidencia de efectos secundarios. Mi principal preocupación radicaba en que provocara efectos adversos distintos a los gastrointestinales por la activación de receptores de hormonas tiroideas fuera del hígado. Sin embargo, los datos indican que esto no es así y que el fármaco está bien diseñado. Por tanto, a falta de más información en los ensayos de fase 3, la probabilidad de que este compuesto sea seguro es alta.
Competidores
Los competidores de Resmetirom son principalmente los que explicamos en el artículo del hígado graso:
- Agonistas del TR (Resmetirom)
- Análogos de GLP-1 (semaglutida y tirzepatida)
- Análogos de FGF21 (Efruxifermin), recién adquirido por Novo Nordisk.
- Agonistas de GCGR (Retatrutida, Efocipegtrutida)
Veamos cómo se comparan estos fármacos con VK2809.
Los datos disponibles más actualizados de VK2809 corresponden al ensayo de fase 2b NCT4173065. Lo emplearemos como referencia para comparar el resto de fármacos, aunque vaya por delante de que las comparaciones directas son complicadas en ensayos clínicos.
He elaborado una tabla comparativa de la eficacia y seguridad de cada uno de estos fármacos:
De verde a rojo significa de mejor a peor dato.
En términos de eficacia, los principales parámetros que la FDA valora son la resolución de la esteatohepatitis (MASH), la mejora del nivel de fibrosis del hígado, y la reducción del contenido graso del mismo (medido por MRI-PDFF). Por otro lado, los principales efectos secundarios de este tipo de fármacos son de carácter gastrointestinal. Dado que Viking no ha reportado más efectos secundarios, incluyo solo estos para el resto de comparaciones.
En primer lugar, podemos observar que las dosis altas de VK2809 (5-10 mg cada dos días) superan al Resmetirom en cada uno de los parámetros analizados. Esto ya habla a favor de VK2809, ya que emplea el mismo mecanismo de acción que Resmetirom pero con mayor eficacia. Además, si atendemos al perfil de seguridad, VK2809 es también el claro vencedor. En resumen, VK2809 conseguiría una mayor eficacia que Resmetirom con menos dosis, más espaciadas, y con un perfil de seguridad similar.
En segundo lugar tenemos a la semaglutida, que ha sido aprobada recientemente para MASH y se convierte en el segundo fármaco disponible para la enfermedad. En comparación con la semaglutida, VK2809 también da un mayor perfil de eficacia, ya que consigue los mismos resultados que la semaglutida en mucho menos tiempo y con un perfil de seguridad mejor. La tirzepatida, sin embargo, parece un mejor candidato que la semaglutida para tratar MASH. El grado de mejora del hígado y la seguridad es prácticamente idéntico entre las dosis más altas de VK2809 y de tirzepatida, con la ventaja de que esta última ya se está comercializando (aunque no para MASH) y podría gozar de una mejor adopción.
Por último, Efruxifermin a dosis altas aporta sin lugar a dudas el mejor dato de mejoría en todos los parámetros de MASH. Sin embargo, esto se ve contrarrestado por dos puntos importantes:
- El perfil de seguridad es sustancialmente peor que el de VK2809, con una mayor proporción de pacientes reportando nauseas y diarrea. Además, los datos de estos estudios indican que efruxifermin provoca hipertensión en algunos pacientes, lo que podría limitar su adopción.
- Efruxifermin, a diferencia de fármacos como semaglutida o tirzepatida, no provoca una pérdida de peso e incluso incrementa el apetito en los pacientes. Este dato implicaría que, dado que muchos pacientes de MASH conviven con sobrepeso u obesidad, se deberían emplear otras terapias en combinación con efruxifermin.
Por tanto, con estos datos afirmo que Viking tiene entre manos uno de los mejores activos para dominar el mercado del hígado graso en los próximos años.
¿Y qué hay de los agonistas de glucagón como la retatrutida o la efocipegtrutida? La realidad es que los ensayos que se han realizado hasta la fecha con estos fármacos son muy prometedores. Ambos fármacos consiguieron reducir en más del 80 % el contenido graso del hígado en sus respectivos ensayos. Sin embargo, estos ensayos tienen un grave problema: no realizaron biopsias de hígado para realizar MASH, lo cual es un criterio clave para evaluar la enfermedad. Por tanto, y hasta que no se aporten más datos, debemos obviar estos resultados por no tener la fortaleza suficiente.
Vamos con el mercado potencial.
Mercado potencial
Al igual que hicimos al hablar de VK2735, vamos a estimar el mercado potencial de VK2809 usando una combinación de:
Aviso:
Todo lo aquí contenido tiene un carácter informativo y nunca debe ser interpretado como consejo de inversión.Los modelos al final son solo eso: modelos. Y como tales, todos los modelos son erróneos. Lo importante es que algunos pueden errar menos que otros y sernos útiles.
Pacientes potenciales
Para empezar, recurrimos a la prevalencia de la enfermedad:
La epidemiología de MASLD/hígado graso nos muestra un mercado potencial ENORME.
Se estima que 47 de cada 100 personas padecen algún tipo de MASLD, lo que supone entre el 30-40 % de la población global adulta. En Estados Unidos, 85 millones de personas conviven con MASLD, y se estima que ese numero crezca hasta los 110 millones en los próximos años 10. De estos, en torno al 6-8 % se encuentra en estadio de MASH, lo que da una oportunidad de mercado de entre 15-25 millones de personas. Otros estudios como los citados por Novo Nordisk nos indican que 22 millones de personas vivirán con MASH en fase 2-4 en 2030, que son las etapas donde la intervención farmacológica podría ser esencial.
Con estas cifras, ¿cómo es posible que una enfermedad tan común pase desapercibida?
Porque se encuentra sumamente infradiagnosticada. La dificultad de diagnóstico unida a la falta de síntomas en etapas tempranas genera una combinación demoledora:
El 80-90% de los pacientes de MASLD permanecen sin diagnosticar.
Por eso, el futuro de la enfermedad pasa no solo por desarrollar tratamientos efectivos, sino también por mejorar las técnicas diagnósticas para ampliar el espectro de pacientes diagnosticados. A más pacientes diagnosticados -> más pacientes susceptibles de ser tratados. De hecho, empresas como Novo Nordisk han sabido interpretar correctamente la situación y están financiando investigaciones para mejorar el diagnóstico de la enfermedad5. Y conseguir mejores diagnósticos no es una decisión trivial. Los métodos que se desarrollen tienen que convencer a la FDA, que actualmente pide biopsias de hígado para evaluar la eficacia de los fármacos en ensayos clínicos.
Además de ser una enfermedad infradiagnosticada, tenemos que tener en cuenta que su aparición va acompañada de otras enfermedades. Por ejemplo, un paciente que se trate de obesidad y diabetes podría ver resuelta su esteatohepatitis sin necesidad de medicación.
Si asumimos que las técnicas diagnósticas mejorarán en los próximos años (pues hay mucho interés económico en ello), podríamos aceptar que alrededor de 5 millones de personas en Estados Unidos podrían acceder a tratamientos para la enfermedad.
Cuota de mercado
¿Qué porcentaje de esos 5 millones de pacientes podrían aspirar a recibir VK2809?
El mercado estaba carente de tratamientos desde hace años, pero eso va a cambiar en los próximos años. La aprobación de resmetirom y semaglutida son solo el inicio de la avalancha de tratamientos que se avecinan. VK2809 terminó en 2024 su ensayo de fase 2b, pero seguimos a la espera de que se inicien los ensayos de fase 3. Los ensayos de fase 3 son particularmente largos, ya que el diagnóstico y la inclusión de los pacientes es costoso y tedioso. Siendo conservadores y asumiendo que en 2026 empezaran los ensayos, que se completan, los resultados son positivos y la FDA da el visto bueno, podríamos esperar VK2809 en el mercado para no antes de 2031. Para entonces, otros fármacos que ya están en fase 3 como efruxifermin estarían en el mercado llevándose su parte del pastel.
Por tanto, en un mercado en camino de volverse competitivo, asignar un 5-10 % de cuota de mercado a VK2809 sería aceptable.
Precio anual
Un mes de Resmetirom supone un coste de 10.000 $, lo que al año equivaldría a 120.000 $.
Podríamos asumir el mismo precio de entrada para VK2809 por compartir el mismo mecanismo de acción. Pero sería un error.
Resmetirom tiene un precio elevado porque era el único tratamiento en el mercado hasta ahora disponible y podía permitirse una prima por exclusividad. Además, ese es el precio estándar, pero tenemos que pensar en que una gran mayoría accederá a él através de descuentos de aseguradoras, Medicare, etc. Por otro lado, la entrada de la semaglutida en el mercado ya supone un duro golpe al precio. Hace poco Novo Nordisk ha empezado a ofrecer semaglutida por apenas 500 $/mes (6.000 $/año) e incluso menos, lo que indudablemente hará que muchos pacientes la elijan como opción para tratarse, y más cuándo también puede ayudarles con el control de la diabetes o su sobrepeso. Cuando entren más fármacos al mercado, los precios tenderán a reducirse aún más a menos que haya una opción que destaque sobre las demás.
Ante esta situación podríamos optar por dos opciones:
- Asumir que VK2809 no será competencia "directa" de los agonistas de GLP-1, GCG, etc, sino que se usará en terapias combinadas para potenciar el efecto curativo. En ese caso, competiría directamente con Resmetirom y con los datos en la mano podría convertirse en el "best in class", lo que justificaría pagar un precio elevado por él de unos 40-60 K$.
- Pensar que VK2809 competirá directamente con todos los fármacos del mercado, lo que haría que para ser recetado su precio tuviera que reducirse enormemente hasta los quizás 15-20 K$.
Honestamente, creo que la realidad será una mezcla de ambas cosas en función del tipo de paciente. La medicina personalizada es cada vez más real y los tratamientos se adaptarán individualmente. Algunos pacientes con obesidad+MASH podrán usar una mezcla de semaglutida/tirzepatida + VK2809, u otros que tengan hipertensión+MASH podrían requerir otras opciones (esto también requerirá investigación para evitar efectos tóxicos por combinar medicamentos, pero creo que es hacia donde nos dirigimos). Por tanto, podríamos asumir una horquilla de precios intermedia de entre 20-40 K$ anuales.
Juntándolo todo y aplicando distintos escenarios, obtengo las siguientes estimaciones de pico de ventas:
- "Bears scenario": VK2809 tarda mucho en entrar al mercado y sufre mucha competencia, se ve obligado a reducir el precio hasta los 10.000 $/año para acercarse a medicamentos como los análogos de GLP-1.
- "Base-case scenario": VK2809 tarda en entrar al mercado y sufre competencia, pero consigue diferenciarse lo suficiente como para ganar cuota de mercado y pagar un precio justo por él.
- "Bull scenario": VK2809 se convierte en el "best in class", el mejor fármaco de su categoría, lo que le permite ganar más cuota de mercado y que se pague una buena prima por adquirirlo.
Como vemos, esto nos daría una media de pico de ventas cercano a los 4.000 M$, lo que de por sí es conservador si tenemos en cuenta que, por ejemplo, Resmetirom espera alcanzar un pico de ventas de 15.000 M$ en la próxima década. Si VK2809 demostrara mejor eficacia y seguridad que este fármaco, sin duda podría acercarse a estas cifras.
Llegados a este punto, tan solo nos queda una pregunta por resolver:
¿Por qué Viking no está lanzando ensayos de fase 3 para VK2809?
Y tristemente, la respuesta parece encontrarse en un presupuesto ajustado para realizar ensayos clínicos. Viking cuenta ahora mismo con unos 800 M$ de efectivo en sus cuentas. Recordemos que esta compañía no genera ingresos, por lo que ese dinero debe cubrir los costes de personal, instalaciones y lo más caro de todo, los ensayos clínicos de fase 3.
Simplemente cada ensayo de fase 3 en obesidad puede llegar a costar 300 M$ cada uno. Y Viking ha iniciado dos para VK2735 y otros tantos de fase 1 y 2. Solo con eso mis cuentas me dicen que a finales del año que viene tendrá que levantar capital como sea para sobrevivir. Si a eso le sumamos ensayos para VK2809, con lo caros y lentos que son, las cuentas no salen. Por tanto, parece que el desarrollo de este fármaco ha pasado a segundo plano mientras se centran en el posiblemente más lucrativo mercado de la obesidad. Y quien sabe, quizás en el futuro VK2735 también podría usarse para tratar MASH.
Por esta razón, mucho me temo, que el mercado ahora mismo valora el compuesto como si valiera 0 $. Y parece lógico. Al fin y al cabo, ¿qué valor tiene un fármaco cuyo desarrollo está parado mientras pasa el tiempo que lo protegen las patentes?
Conclusión
En VK2809 podemos encontrar, a priori, el potencial de convertirse en el mejor de su clase para el tratamiento del hígado graso.
Tenemos una historia sólida de ciencia que lo avala, modelos animales donde funciona, y ensayos clínicos donde los resultados son excepcionales, tanto en términos de seguridad como de eficacia. ¿Qué más podríamos pedir de este compuesto?
Quizás, lo único que sea necesario, es una compañía con el dinero suficiente como para finalizar su desarrollo.
Hasta aquí el estudio de VK2809.
Un abrazo,
Gonzalo.