Abcellera: una pipeline ambiciosa para renacer


Abcellera Biologics: Parte 2

Del Laboratorio al Mercado

Gonzalo

04-02-2026


Esta es la Parte 2 de 3 del análisis de Abcellera Biologics.

Hoy analizaremos en qué ha consistido el cambio en el modelo de negocio, qué podemos esperar a futuro, y cuales son los productos con los que esperan diferenciarse de la competencia.

Pero antes de eso...

Si no has leído la Parte 1, te recomiendo empezar por ahí para entender la tecnología de anticuerpos monoclonales y la plataforma Celium de Abcellera:


¿Qué es Abcellera Biologics ahora?

Abcellera está pivotando desde el modelo de CRO pura hacia un modelo híbrido que incluye una biotec integrada verticalmente.

El nuevo modelo de Abcellera contempla dos tipos de programas posibles:

  • Programa colaborativo (partnered program), con dos variaciones:
    • Descubrimiento
    • Co-desarrollo

En estos programas, la empresa contacta con Abcellera y esta desarrolla el anticuerpo. La opción de descubrimiento es lo más parecido al modelo CRO antiguo, solo que Abcellera ahora puede además compartir propiedad con la otra empresa (hasta 50/50) y contribuir en el desarrollo clínico del producto a cambio de llevarse más beneficios si hay éxito. Este añadido hace que Abcellera deje de ser un negocio que va a volumen de programas iniciados y se centre en menos programas, pero en los que vea mucho más potencial de retorno. El Key-Performance-Indicator de cuántos programas se iniciaban ya no es un buen indicador del rumbo del negocio.

  • Programa pre-colaborativo (pre-partnered program):

Estos son programas iniciados internamente por Abcellera en los que desarrollan anticuerpos desde 0 en enfermedades que consideren relevantes, de manera independiente a cualquier otra empresa.

El objetivo es demostrar que son capaces de generar activos atractivos desde 0, realizar estudios preclínicos para conseguir autorización IND de la FDA, y realizar ellos mismos las primeras fases de ensayos clínicos. Posteriormente, esperan haber atraído la atención de alguna farmacéutica que quiera colaborar con ellos y aportar su músculo financiero para llevar a cabo las últimas fases de ensayos clínicos y la posterior comercialización. Pero la idea y el desarrollo original nace de Abcellera, de ahí que sean “pre-colaborativos”.

Estos contratos son mucho más exclusivos en el sentido de que Abcellera no va a por cantidad, sino calidad para asegurar su éxito clínico y sus futuras regalías. En palabras del CEO sobre en qué se basan para elegir nuevos proyectos:

We assess this by answering four central questions. First, do we have conviction in the science? Second, do we see a large unmet need and commercial opportunity? Third, is there a case for strong differentiation so we can win in the market? And lastly, is there a clear development path? At this stage, we are particularly focused on finding those opportunities where, for a limited amount of cost and time, we can get proof of concept and build conviction in our programs.

Estos programas se centran en varias áreas de desarrollo, pero principalmente son GPCRs, canales iónicos y activadores de linfocitos T (luego los veremos en profundidad).

Llevar a cabo los programas pre-colaborativos también cambia la estructura de la empresa.

Antes, Abcellera se centraba puramente en la investigación de descubrimiento del anticuerpo; su trabajo terminaba en el momento en el que tenían una molécula candidata. En ocasiones ni siquiera realizaban ellos los estudios con animales, pues todo quedaba en manos de la compañía que les hubiera contratado.

Pero ahora, todo el desarrollo lo llevan a cabo ellos:

  1. Descubrimiento de la molécula
  2. Validación funcional preclínica
  3. Solicitud de IND a la FDA (o CTA para la autoridad canadiense, Health Canada).
  4. Producción del anticuerpo a la escala suficiente y con la seguridad necesaria para realizar al menos las primeras fases de ensayos clínicos.

Evidentemente, la compañía se ha vuelto mucho más intensiva en capital. De hecho, desde 2021 que se tomó esta decisión, los gastos en capital han aumentado enormemente —sobre todo para una empresa que no genera beneficios:


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¿En qué se ha invertido todo este dinero?

Principalmente en dos instalaciones:

  • Una sede más grande en Vancouver para acoger toda la expansión en las tareas de investigación.
  • Una enorme fábrica de anticuerpos.

Y claro, todo eso cuesta mucho dinero.

La fábrica de producción de anticuerpos es una instalación de 120k metros cuadrados que cumple con los estándares Good Manufacturing Practices (GMP) y Chemistry, Manufacturing, and Controls (CMC), los cuales son necesarios para producir anticuerpos con un nivel de calidad y seguridad excelentes que permitan su uso clínico.

La construcción de esta instalación comenzó en 2021 y ya está operativa, motivo por el cual los gastos en capital han comenzado a normalizarse.

Lo malo de estas inversiones son las grandes sumas de dinero que requiere construir las instalaciones y después mantenerlas, haciendo que Abcellera se convierta en una compañía más intensiva en capital.

Lo bueno es que reduce la dependencia externa de otras compañías, incrementa la integración vertical para abaratar costes y vuelve el proceso de desarrollo y manufactura mucho más eficiente.

El objetivo no es inmediato, sino el largo plazo. Abcellera apenas tiene dos moléculas propias en clínica ahora mismo, así que, o bien la directiva tiene grandes planes para estas instalaciones y están anticipando la demanda que vendrá, o son unos ingenuos y han tirado el dinero. El tiempo lo dirá.

Ahora que ya sabemos que Abcellera es una biotec, habrá que echar un ojo a sus anticuerpos en desarrollo, ¿no?


Productos

Abcellera tiene una pipeline de anticuerpos en desarrollo muy diversificada — especialmente en los programas de colaboración. Hasta el momento han desarrollado 96 programas a lo largo de su historia, de los cuales la mitad se centra en oncología por el creciente interés de estas terapias.

¿Qué ocurre si vemos el desempeño histórico de estos programas y dónde han acabado? Aquí la historia cambia.

De 96 programas:

  • 76 eran contratos exclusivamente de investigación.
  • 20 eran de co-desarrollo o desarrollo interno.

Las cifras no parecen nada alentadoras. El estándar en la industria es que entre el 10-15% de las moléculas que se descubren alcancen la solicitud IND para comenzar ensayos clínicos. En Abcellera la tasa parece ser del ~4% (4/96).

Si nos fijamos en los programas transferidos a los socios, la tasa de abandono es del 50 %. De hecho es peor, porque del resto ni siquiera pueden afirmar que estén progresando — sólo indican que “creen que están progresando”. Esto denota la falta de control y de visibilidad absoluta que tienen sobre estos programas y el daño que esto les puede hacer. Pensemos que si los programas se abandonan, Abcellera no cobra por tasa de éxito ni regalías. Sus incentivos son que el fármaco avance, pero no pueden hacer nada para estimular ese avance. Peor aún; es posible que si la farma no lo ve meridianamente claro, decida no avanzar el fármaco para no pagar a Abcellera por los hitos clínicos.

Este es el motivo por el que creo que Abcellera ha pivotado de modelo. Se han dado cuenta de que no tienen el control del desarrollo y todos sus esfuerzos de descubrimiento de anticuerpos caen en saco roto. Yo también rotaría hacia programas en los que tuviera control completo sobre el desarrollo. Aquí los incentivos están más alineados (Abcellera es co-propietaria del anticuerpo) y además está en su mano guiar el fármaco hacia la comercialización.

La prueba de esto es la diferencia que hay en las moléculas cuando son ellos los propietarios: la tasa de abandono se reduce del 50% al 30%. Las causas de esta diferencia no parecen estar en la tecnología en sí misma, sino en los incentivos. Si Abcellera es dueña y señora, tendrá mucho cuidado de iniciar exclusivamente aquellos programas en los que vea potencial, y por descontado que además colocará a sus mejores científicos en ellos.

Por estos motivos parece que Abcellera dejará de ser cada vez más una simple CRO. A la vez, eso hace necesario poner el foco en analizar qué programas está desarrollando.


Abcellera puede atacar cualquier diana farmacológica susceptible de ser modulada por un anticuerpo. Prueba de ello es su pasada diversificación en todas las áreas terapéuticas. Sin embargo, Abcellera está centrando sus programas internos en dos áreas: los GPCRs/canales iónicos y los activadores de linfocitos T. Veamos por qué son interesantes estos programas.

GPCRs y canales de iones: TetraExpress

GPCR son las siglas de “receptor acoplado a proteínas G”. Estas proteínas son elementos clave que se ubican en la membrana de las células y permiten desencadenar respuestas celulares cuando se une su ligando. Existen cientos de GPCRs distintos, y en este blog hablamos de ellos constantemente porque son la diana de muchas terapias. Por ejemplo, son GPCRs los receptores de:

  • GLP-1
  • GIP
  • Glucagón
  • Amilina

Los canales iónicos son, como su nombre indica, proteínas que forman un canal o poro en la membrana y permiten el paso de iones. Mantener un balance adecuado de iones dentro de las células es esencial para su supervivencia. Pero es que, además, algunas células han desarrollado mecanismos para provocar cambios en las concentraciones de sus iones y que eso desencadene respuestas celulares. El ejemplo más típico es el de las neuronas. Estas células tienen millones de canales de iones en su membrana responsables de transmitir el impulso eléctrico y permitir generar pensamientos. Además de estos, existen canales de iones que se abren o cierran si un ligando se une a ellos.

¿Qué tienen en común los GPCRs y los canales de iones?

  • Son proteínas que cambian el estado de la célula; ya sea porque desencadenan señales intracelulares o porque cambian la concentración de iones interna, y eso también desencadena respuestas.
  • Son susceptibles de ser modulados por fármacos. Ya he puesto ejemplos de GPCRs que mueven industrias milmillonarias. Los canales iónicos igual. ¿Os suena la adicción al tabaco, las drogas, el alcohol o enfermedades como la depresión o el trastorno bipolar? Muchas de ellas están relacionadas con canales iónicos en nuestro cerebro. Ambas proteínas son muy interesantes para la industria farmacéutica.
  • Son proteínas enormes, multiméricas y muy lipofílicas a las que no les gusta el agua. Esto quiere decir que suelen encontrarse encajados dentro de las membranas celulares, lo que ha dificultado su estudio enormemente. Si los sacas de la membrana — el entorno donde están cómodos — pierden su estructura y su función. Si intentas producirlos en grandes cantidades en biorreactores, la mayoría de las células los procesan y empaquetan incorrectamente dado su gran tamaño y complejidad. Por estos motivos, no puedes inyectar un GPCR a un animal para que genere anticuerpos porque probablemente la estructura de ese GPCR no sea estable ni representativa de la realidad. Los anticuerpos que se unan a ese receptor seguramente no lo hagan en condiciones fisiológicas con el mismo receptor funcional.

¿Qué aporta Abcellera para convertir estas proteínas en dianas para sus anticuerpos?

Existen varios métodos para incrementar la estabilidad de estas proteínas, como encapsularlas en nanodiscos o partículas similares a virus, pero Abcellera entró en este mercado a través de la adquisición de Tetragenetics en 2021 por una cifra estimada en 60M $. El activo clave de Tetragenetics era TetraExpress, una solución novedosa para poder expresar estos receptores en su estado nativo.

Algún estudio como este muestra que TetraExpress permite generar grandes cantidades de estas proteínas complejas y que mantengan su conformación activa para poder inmunizar animales y generar anticuerpos de alta fidelidad. Veremos qué ha conseguido Abcellera con esta tecnología a continuación.

T-Cell Engagers (TCEs): OrthoMab

El segundo área en la que trabaja Abcellera, los activadores de linfocitos T o T-Cell Engagers (TCEs) son anticuerpos biespecíficos que unen un linfocito T citotóxico a una célula diana que queremos eliminar. Imagina estos anticuerpos como unas esposas de policía:

  • Uno de los brazos del anticuerpo se une al antígeno de la célula diana, que puede ser una célula tumoral.

Normalmente, los linfocitos T circulan por la sangre y obvian a las células cancerígenas porque las reconocen como propias, no como amenazas. Aquí entra en juego el TCE, pues encuentra tanto a linfocito T como a célula cancerígena y los obliga a unirse físicamente. Cuando se produce la unión, el linfocito T se activa y libera una serie de sustancias que eliminan a la célula de manera altamente específica y selectiva.

La aplicación de los TCEs es brutal en oncología, con varios medicamentos ya aprobados y otros muchos en ensayos clínicos. A diferencia de los CAR-T, que son terapias individualizadas que requieren extraer linfocitos del paciente y reprogramarlos, los TCEs son terapias genéricas que pueden administrarse a todos los pacientes con un mismo tipo de cáncer. Esto los convierte en una opción no solo más asequible, sino expandible a una mayor parte de la población.

Sin embargo, este tipo de terapias no están exentas de problemas, lo que hace que diseñar T-cell engagers eficaces sea muy complicado:

  • Operan en una ventana terapéutica muy pequeña: si tienen poca capacidad de activar el linfocito T, no hay eficacia. Si lo activan de manera muy potente, corren el riesgo de inducir una tormenta de citoquinas, una reacción inflamatoria exacerbada potencialmente letal.
  • Son difíciles de producir a gran escala: para generar un TCE, necesitas que la célula del biorreactor sintetice 4 cadenas proteicas distintas:
    • Una cadena pesada A y una cadena ligera A, cuyo objetivo es la célula cancerígena.
    • Una cadena pesada B y una cadena ligera B, cuyo objetivo es el linfocito T.
    • Estas cadenas se sintetizan por separado y se combinan entre ellas de manera aleatoria. Así, lo que debería ser A-A+B-B puede acabar siendo cualquier otra combinación inservible (recordemos que la región de unión a antígeno la define la interfaz entre la cadena ligera y la pesada, de ahí la importancia de un buen emparejamiento).
  • Son solo útiles para cánceres “blandos” como linfomas. Los TCE funcionan bien cuando tienen que detectar células en la sangre, pero conseguir que penetren en tumores sólidos es complicado.

¿Cómo pretende Abcellera desarrollar TCEs funcionales con todas estas barreras? Con ciencia y a base de talonario. En 2020 adquirieron la plataforma OrthoMab de la compañía Dualogics, un software especializado que trata de resolver todos estos problemas.

Reducción de toxicidad

Para evitar problemas de toxicidad, Abcellera emplea un abordaje que ha permitido identificar millones de anticuerpos anti-CD3 y elegir específicamente aquellos que retienen una alta capacidad de activar al linfocito pero de evitar que provoque una tormenta de citoquinas. En el siguiente póster se puede ver una comparación de los anticuerpos de Abcellera (morado) con un anticuerpo anti-CD3 comúnmente usado (SP34, en gris oscuro). Los anticuerpos de Abcellera mantienen la potencia de activación del linfocito T pero reducen significativamente su capacidad de liberar citoquinas tóxicas.

Por otro lado, Abcellera también está explorando otras vías para estimular la capacidad de los linfocitos T de destruir células cancerígenas, como la activación selectiva de otros receptores de los linfocitos T o incluso combinar varios TCEs para co-estimular varios receptores de linfocitos T de manera simultánea.

Forzado del emparejamiento correcto

Para evitar combinaciones de cadenas de anticuerpo aberrantes, OrthoMab optimiza las regiones de unión entre cadenas insertando pequeñas mutaciones en el diseño de las mismas. Estas mutaciones dirigidas tienen como finalidad hacer que las cadenas A tengan más afinidad entre sí que por las cadenas B, y viceversa. El resultado: anticuerpos correctamente emparejados y un mayor rendimiento en su proceso de fabricación.

Avances en tumores sólidos

Finalmente, Abcellera está progresando en el uso de los TCEs para tumores sólidos de difícil acceso. Veámoslo con un ejemplo en un modelo preclínico de cáncer de próstata.

Abcellera diseñó 4 combinaciones de anticuerpos cuyo objetivo era:

  • Activar al linfocito T (anti-CD3)
  • Encontrar a las células cancerígenas que expresan el antígeno de membrana específico de la próstata (anti-PMSA).

Aquí una reconstrucción de 2 anticuerpos (región Fab) unidos al antígeno PMSA:

Por cierto, no sé cuánto cobra el diseñador gráfico de Abcellera, pero lo que sea me parece poco.

Posteriormente, se indujeron tumores de próstata en un modelo preclínico de ratón. Cuando los tumores alcanzaron un tamaño suficiente, se comenzó a inyectar una solución con cada uno de los anticuerpos dos veces por semana. Como control se usó el anticuerpo de Amgen AMG160:

Al mes de comenzar el experimento, se observó que varios de los anticuerpos de Abcellera ralentizaban el crecimiento del tumor o incluso lo eliminaban completamente, símbolo de una eficacia excepcional. ¿Y AMG160? La eficacia pareció ser similar al TCE de Amgen, solo que sabemos que AMG160 fue abandonado hace poco por problemas de toxicidad en humanos. Habrá que ver si los de Abcellera se comportan mejor en este aspecto.

En cualquier caso, el concepto con el que nos tenemos que quedar es que la ventaja de la plataforma OrthoMab no es poder generar TCEs per sé, sino, de nuevo, posibilitar y acelerar el descubrimiento de anticuerpos. Abcellera ha apostado por soluciones que les permiten establecer una biblioteca enorme de posibles brazos anti-CD3 que pueden combinarse al instante con cualquier otra diana a la que quieran dirigir al linfocito T.

Pasemos ahora, por fin, a ver la pipeline de Abcellera.


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La pipeline

Toda la tecnología de Abcellera ha dado lugar a 3 programas pre-colaborativos con anticuerpos que han iniciado o van a iniciar ensayos clínicos.

ABCL635: sofocos

ABCL635 es un anticuerpo diseñado para aliviar los sofocos propios de la menopausia.

Fisiopatología de la enfermedad

Existe un circuito de neuronas en el hipotálamo (cerebro) responsable de controlar respuestas del organismo durante el ciclo hormonal. El circuito implica dos tipos de neuronas que se encuentran en un balance de excitación/inhibición:

  • Las neuronas disipadoras de calor, que regulan la temperatura corporal.
  • Las neuronas KNDy, que regulan parte del ciclo hormonal de las mujeres y pueden activar directamente a las neuronas disipadoras de calor.
    • Las neuronas KNDy se inhiben por estrógenos.
    • Por otro lado, se activan por neurokinina B (NKB), que se une al receptor de neurokinina NK3R, un tipo de GPCR.

En una mujer en edad reproductiva (pre-menopáusica), la liberación de estrógenos por los ovarios permite mantener inhibidas a las neuronas KNDy, por lo que no activan a las neuronas disipadoras de calor y se mantiene un control muy preciso de la temperatura corporal.

En una mujer con menopausia, la liberación de estrógenos por parte de los ovarios cae en picado de manera crónica. Esta falta de estrógenos permite que la NKB active más a la neurona KNDy, la cual transmite la señal hacia la neurona disipadora de calor. La neurona disipadora de calor a su vez envía señales para inducir la sudoración y la sensación de calor. No es una respuesta frente a un cambio real en el organismo, sino un desajuste por una hiperactivación de la neurona KNDy que tiene como consecuencia la aparición del sofoco.

Fuente: Abcellera.

A pesar de que los sofocos puedan parecer una molestia menor, tienen un impacto significativo y están asociados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. En Estados Unidos existen 40M de mujeres menopáusicas, de las que el 30 % experimentan estos síntomas durante una media de 7 años.

El standard-of-care consiste en terapia hormonal para la menopausia, pero muchas mujeres no pueden adherirse a esta terapia por otras complicaciones y otras prefieren no usarla. En conjunto, un 57 % de las mujeres podrían optar a esta terapia pero no la utilizan.

Aquí es donde entra Abcellera con ABCL635.

Mecanismo de acción

Sabemos que el problema está en la neurona KNDy. Si queremos eliminar los sofocos, tenemos que conseguir que no se hiperactive. Para ello, hay dos opciones:

  • O incrementamos la dosis de estrógenos, como hace la terapia hormonal.
  • O inhibimos al receptor de neurokinina B responsable de su activación: el GPCR NK3R.

Abcellera va a por lo segundo con ABCL635: diseñar un anticuerpo que se una al receptor NK3R y lo bloquee para evitar que se pueda unir la neurokinina B. Si reducimos su grado de activación, reducimos la actividad de la neurona KNDy y eliminamos los sofocos.

La oportunidad

Existen varios argumentos a favor y en contra de la apuesta de ABCL635.

En primer lugar, el receptor NK3R es una diana farmacológica ya validada con dos tratamientos orales aprobados:

  • Fezolinetant, desarrollado por Astellas Pharma, es una pequeña molécula inhibidora de este receptor que ha recibido aprobación por la FDA en 2023 para reducir los sofocos.
  • Elinzanetant, de Bayer, sigue el mismo mecanismo de acción y también recibió aprobación por la FDA en 2024 y la HC y la EMA en 2025.

Esto elimina cierto riesgo para Abcellera al saber que su diana es realmente útil. Por otro lado, también supone que Abcellera pretende competir en un mercado donde ya existen soluciones terapéuticas. ¿Qué puede ofrecer que sea diferencial?

Principalmente, el mecanismo de acción, pues sería el primer anticuerpo diseñado para tratar estos síntomas. Tanto Fezolinetant como Elinzanetant presentan problemas: En septiembre del 2024, la FDA añadió un black box warning al prospecto de Fezolinetant por el riesgo de toxicidad en el hígado (ya hablamos en el análisis de Humacyte sobre lo que significaba un black-box warning). En el caso de Elinzanetant, también inhibe al receptor NK1R, lo que provoca fatiga y somnolencia.

Las propiedades inherentes a las terapias biológicas como ABCL635 ayudan a solventar los problemas de los fármacos aprobados:

  • Al ser un anticuerpo, no causa toxicidad en el hígado.
  • Como está diseñado para unirse específicamente al NK3R, no causa fatiga ni somnolencia.
  • Abcellera estima que podría inyectarse 1 vez cada 4 semanas en vez de diariamente, lo que incrementaría la adopción. En una encuesta realizada por Abcellera a mujeres con sofocos, más del 50 % preferiría esta opción sobre una pastilla diaria.

Además, el uso creciente de los agonistas de GLP-1 supone un viento de cola para este tratamiento que también se basaría en inyecciones subcutáneas. La gente está cada vez más concienciada y acostumbrada a este tipo de terapias.

Por otro lado, existe un posible argumento en contra que sería lógico pensar:

Si ABCL635 es un anticuerpo que pretende unirse al receptor de una neurona del cerebro, ¿cómo piensa atravesar la barrera hematoencefálica? Esta estructura está específicamente pensada para evitar el paso de grandes moléculas. De hecho, el sistema inmune no puede acceder al cerebro en situaciones normales precisamente por la existencia de esta barrera.

Y la respuesta se encuentra en que, para ABCL635, eso da igual.

Me explico.

Las neuronas KNDy se encuentran en el núcleo arcuato del hipotálamo, una región muy específica del cerebro. Al igual que el núcleo arcuato, el hipotálamo está repleto de otros núcleos de neuronas que tienen funciones sensoriales y endocrinas; es decir, que sienten las hormonas presentes en el cuerpo y generan señales en respuesta a ellas. ¿Cómo es posible que “sientan” las hormonas si estas circulan por la sangre? Porque estos núcleos están irrigados de multitud de vasos sanguíneos que les permiten medir de manera precisa los niveles de hormonas.

En otras palabras, que esta región del cerebro es privilegiada porque no existe barrera hematoencefálica, así que el anticuerpo podría llegar sin problemas hasta las neuronas KNDy.

Esquema representativo de la posición del núcleo arcuato dentro del hipotálamo y el cerebro, y su gran irrigación sanguínea.

Fase de desarrollo

ABCL635 ha recibido aprobación IND (lo cual ya es un pequeño avance en sí mismo) y está actualmente en desarrollo clínico en fase 1 (NCT07118891).

El ensayo comenzó en el 3Q25, por lo que tendremos que esperar a principios-mediados de 2026 para conocer los resultados

Probabilidades de éxito

Aún es demasiado pronto para creernos la capacidad de ABCL635 de combatir los sofocos, y superar a la competencia. Hasta que no tengamos al menos datos de la fase 1, todo es especulación y narrativa. Deberían cumplirse las siguientes premisas, de las que solo sabemos con certeza la primera:

  • El receptor NK3R es relevante para tratar los sofocos.
  • ABCL635 penetra en el cerebro y se une a NK3R de manera específica.
  • ABCL635 reduce la intensidad y/o aparición de los sofocos.
  • ABCL635 supera a fármacos actualmente aprobados.

La posibilidad de diferenciación de ABCL635 existe dados los problemas que presentan las terapias actuales, pero no merece la pena ni tratar de modelar las ventas de este producto hasta que no tengamos más datos.

ABCL575: dermatitis atópica

ABCL575 es un anticuerpo diseñado para aliviar los síntomas de la dermatitis atópica.

Fisiopatología de la enfermedad

La dermatitis atópica es una inflamación de la piel. La enfermedad se manifiesta como una inflamación acompañada de enrojecimiento, hinchazón, picor y descamaciones de zonas localizadas de piel. Se estima que hasta un 20 % de la población puede padecer algún episodio de dermatitis atópica a lo largo de sus vidas.

No se conoce la causa exacta de la enfermedad, pero se cree que influyen una combinación de factores genéticos, disfunciones del sistema inmune y factores ambientales. Los episodios comienzan con una disrupción de las capas más externas de la piel, lo que permite la entrada de patógenos/alérgenos. Los alérgenos son reconocidos por células del sistema inmune como las células presentadoras de antígenos, que se encargan de “enseñar” al resto de células del sistema inmune que parece haber cuerpos extraños dentro del organismo. De manera acorde, varias clases de linfocitos T reconocen estos patógenos y generan una respuesta inmune exacerbada que da lugar a los síntomas mencionados.

No existe cura para la dermatitis atópica, pero los tratamientos existentes buscan frenar la frecuencia y severidad de los síntomas. La primera línea consiste en aplicar cremas con corticoides que reducen la activación del sistema inmune en la zona afectada. En casos más graves, se emplean corticoides orales.

Dada la prevalencia y recurrencia de la dermatitis atópica, su mercado tiene un tamaño combinado de más de 11B $ y está experimentando un crecimiento anualizado del 25 %. De estos 11B $, los biológicos representan un porcentaje de dígito simple bajo en términos de cuota de mercado, por lo que hay mucha capacidad de crecimiento.

En los últimos años, las terapias biológicas basadas en anticuerpos han ganado popularidad para los casos más graves de dermatitis atópica. Estas terapias se centran en inhibir moléculas como las interleuquinas (IL-13, IL-31, etc), implicadas en esa cadena de hiperactivación del sistema que provoca la inflamación y el picor.

Sin embargo, actualmente está emergiendo un nuevo mecanismo que implica al eje OX40-OX40L.

Eje OX40-OX40L

Implica dos proteínas:

  • OX40 es un receptor expresado por los linfocitos T.
  • OX40L es el Ligando (de ahí la L) de OX40, y lo expresan las células presentadoras de antígenos que activan a los linfocitos T.

Cuando una célula presentadora de antígenos activa un linfocito T por primera vez, esta activación típicamente es transitoria. La razón es la protección: los linfocitos T son células citotóxicas potentes del sistema inmune (como vimos en TCEs), por lo que requieren estricto control y solo deben activarse ante amenazas reales. El sistema implementa múltiples puntos de control que previenen la activación descontrolada. Uno de estos mecanismos es el eje OX40-OX40L. Sin esta señal estimuladora, los linfocitos T mueren en días al resolverse la amenaza.

Sin embargo, si la amenaza sigue presente en el cuerpo durante varios días, las células presentadoras de antígeno comienzan a expresar OX40L. Esta es una señal de que la amenaza es persistente y se requiere una mayor activación del sistema inmune. Cuando OX40L interacciona con el receptor OX40 del linfocito T, induce señales de supervivencia y proliferación en él para animarle a que acabe con la amenaza. Es decir, vuelve mucho más potente la reacción de los linfocitos T.

El problema es cuando este eje se activa por “alérgenos” que no son tal, sino falsas señales de alarma, como en el caso de la dermatitis atópica.

Precisamente este eje es el que pretende atacar Abcellera con ABCL575.

Mecanismo de acción

Tenemos dos opciones para frenar la interacción OX40-OX40L:

  • Bloquear el receptor OX40.
  • Bloquear el ligando OX40L.

Terapias en desarrollo como Rocatinlimab se centran en bloquear OX40 y eliminar a todos los linfocitos T que lo expresen. Es más potente para eliminar linfocitos T ya activados y son terapias con una larga persistencia aunque dejemos de administrarla. Sin embargo, también corre el riesgo de alterar el sistema inmune a nivel sistémico y no solo en la zona de dermatitis, ya que estaríamos eliminando toda clase de linfocitos T activados. Rocatinlimab ha superado recientemente ensayos de fase 3 y se espera que comience su comercialización en 2026-2027.

Por otro lado, tenemos terapias como Amlitelimab que bloquean OX40L en la célula presentadora de antígenos, de modo que el linfocito T no puede llegar a activarse. Esto es más seguro para el sistema inmune a largo plazo, ya que eliminamos la señal de supervivencia de esos linfocitos activados, pero no los atacamos y eliminamos directamente como en el caso anterior. Amlitelimab está siendo investigado actualmente en ensayos de fase 3.

Probablemente ambos tipos de terapias tengan usos complementarios, dependiendo de la gravedad. Para casos leves, Amlitelimab podría ser suficiente; para casos graves o resistentes, Rocatinlimab podría ser necesario.

En el caso de Abcellera, ABCL575 pertenece al segundo grupo, los que inhiben OX40L:

La oportunidad

Aunque no existe todavía ninguna terapia aprobada para la dermatitis atópica que implique el eje OX40-OX40L, la diana farmacológica está bastante bien caracterizada y los anticuerpos en la clínica se encuentran en fases avanzadas con vistas a que serán finalmente aprobados.

Dado que la dermatitis atópica hiperactiva el sistema inmune y hay muchos elementos implicados en él, las terapias actuales tienen la desventaja de inhibir por completo el sistema inmune para detener la dermatitis. Esto deja expuestos a los pacientes y aumenta la probabilidad de que desarrollen otro tipo de patologías, lo que dificulta la adherencia al tratamiento. Como ejemplo, un 20 % de los pacientes de Dupilumab (bloquea un receptor de interleuquinas) abandonan el tratamiento en el primer año.

Las terapias basadas en OX40-OX40L no generan una inmunosupresión total. Al centrarse específicamente en amenazas de largo plazo, dejan intacto al sistema inmune innato y adaptativo de corto plazo responsables de eliminar las amenazas en sus primeras fases. Por este motivo, creo que su uso podría gozar de una buena adopción, sobre todo en términos de seguridad.

Por último, estos anticuerpos están siendo investigados para dermatitis atópica, pero el mercado potencial es enorme. Podrías usar estas terapias en cualquier enfermedad autoinmune donde los linfocitos T se sobreactiven, de modo que el mercado estimado de 11B $ podría multiplicarse en el futuro.

Fase de desarrollo

A diferencia de ABCL635, del que no tenemos datos preclínicos, contamos con una presentación de póster de ABCL575 con algunos datos interesantes (no olvidemos que un poster no es una publicación científica revisada, tiene bastante componente de marketing). Los experimentos corresponden a estudios de la eficacia y seguridad de ABCL575 comparada con su principal competidor Amlitelimab.

En estos experimentos se observó que ABCL575 podía unirse a OX40L, inhibir su unión a OX40, y reducir la activación de linfocitos T de manera similar a Amlitelimab:

Por no detenerme en el resto del estudio, remarco un par de datos interesantes:

  • Estudios preliminares en primates no humanos sugieren ausencia de efectos secundarios a dosis altas de ABCL575.
  • La vida media extendida del anticuerpo permitiría dosificación cada 3-6 meses, mejorando adherencia en comparación con Amlitelimab (1-3 meses).
  • Sus propiedades fisicoquímicas optimizadas permiten administración subcutánea, más práctica que la vía intravenosa.

Con estos datos, ABCL575 ha conseguido autorización IND y ha comenzado ensayos clínicos de fase 1 (NCT07108894) a la par que ABCL635:

El ensayo comenzó también en el 3Q25, por lo que, dado el largo tiempo de vida media del fármaco, tendremos que esperar hasta bien entrado 2026 para obtener más información.

Probabilidades de éxito

De nuevo, deberían cumplirse las siguientes premisas:

  • Bloquear la interacción OX40-OX40L es relevante para detener la dermatitis atópica.
  • ABCL575 se une a OX40L y bloquea su interacción con OX40.
  • ABCL575 reduce la intensidad o aparición de episodios de dermatitis atópica.
  • ABCL575 supera a las opciones actuales.

En este sentido, sabemos que ABCL575 tiene un competidor directo en una fase mucho más avanzada de desarrollo. Por los propios datos proporcionados por Abcellera, Amlitelimab sería igual de eficaz en términos de inhibición de la interacción, por lo que Abcellera persigue diferenciarse en términos de longevidad del tratamiento.

En palabras del CEO en el 4Q24:

“We view success in these trials as potential upside that support the proposition that OX40 ligand will emerge as a dominant class in treating autoimmune conditions. As compared to amlitelimab, the main differentiation thesis for ABCL575 is a combination of high potency and excellent biophysical properties, making it amenable to a high concentration formulation and an Fc that is engineered with a YTE mutation to provide extended half-life that supports less frequent dosing. We view this as a modest case for differentiation but one that could prove more or less important depending on what happens in ongoing trials with amlitelimab and the profile of other early stage OX40 ligand antagonists that are currently in late preclinical or early clinical development.”

Yo opino lo mismo que con ABCL635: las posibilidades de diferenciación son reales, pero es demasiado pronto como para establecer una relevancia a largo plazo. Y tengamos en cuenta que si Amlitelimab llega primero al mercado, ABCL575 tendrá que competir con un fármaco ya asentado.

ABCL688: autoinmunidad

Finalmente, tenemos un tercer anticuerpo en desarrollo con opción a llegar a la clínica.

Pero eso es todo lo que sabemos.

Ni diana farmacológica, ni indicación más allá de que es para una enfermedad autoinmune. Los estudios IND comenzaron en el 2Q25 y sería el segundo candidato para validar la plataforma TetraGenetics de GPCRs después de ABCL635.


Hasta aquí la segunda parte del análisis de Abcellera.

En la tercera y última parte materializaremos la tesis de inversión analizando las finanzas, los competidores, el MOAT, el equipo gestor y la valoración.

Un abrazo,

Gonzalo.


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